
Las mujeres somos bábaras.
Nos cuidamos unas a otras, nos rescatamos, nos divertimos, nos enriquecemos, tenemos ideas geniales, nos comprometemos, nos entendemos.
Somos una garantía, sabemos exactamente qué hacer cuando el otro nos necesita.
Me interesan los colores -le dije-.
No me gustan la frutas, ni siquiera sé pelarlas, no podría dibujar naturalezas muertas.
Podes enseñarme sobre la paleta de colores?
Seguro- contestó decidida-, vas a aprender sobre lo que quieras aprender.
Bajé las escaleras contenta, porque es un golpe de suerte encontrar gente que entienda de naturalezas vivas.