Ceremonia secreta

Nada tiene que ver con Marco Denevi,
pero hay pocas cosas
que me descansen tanto
como manejar hasta casa
después de un día de trabajo
y pensar en burbujas y sales de baño.
Lo aprendí hace unos días
cuando compré la bañera en un corralón,
y resultó otra coincidencia con mi amiga Silvia.
Ella vino configurada sin yogur
y yo sin frutas,
hubo alguna Matilde en su historia como en la mía,
es la que sabe donde conseguir lavandas en la ciudad
cuando yo ando en busca de lavandas.
Si creyera en vidas pasadas le diría que debemos haber sido hermanas.
Esta mañana la encontré con antojo de bañera y le prometí este post.


