Melina la bella
Quiero agradecer a mi amiga del alma
que me ayudó
a digitalizar las fotos
ejercitar mi paciencia
acarrear niños a la vuelta del colegio
calmar una tristeza
reír a carcajadas
disfrutar del rió marrón
sentirme en casa en esta ciudad
rodearme de abrazos de familia
respetar las diferencias
pasar un mal trago
decorar cualquier rincón
disfrutar pasta frolas y tortas de 80 golpes
y a no perder la calma
Hemos compartido
mil complicidades
entre partos y piñatas de cumpleaños,
logros personales
decepciones, reconciliaciones
llantos varios, festejos grandes
migraciones, bodas y mudanzas
el placer de la fotografía
la adicción a las carteras
la música y la revista el mueble
siempre rodeadas de los infaltables mates en el jardín
y alguna torta hecha por Estela
Sus hijos y los míos que han peleado como hermanos
ahora vuelven juntos del colegio
los dos Franciscos, Cata, BautiBra, Sofi, Pedro y Mía
adornan nuestras vidas
y nuestros portarretratos
adivina cuando la necesito
algunas veces creo que no es de este planeta
y temo
que se eleve volando
como “Remedios la bella” de García Marquez
mientras doblamos los manteles
en el patio
menos mal que Concepción del Uruguay
queda lejos de Macondo
que me ayudó
a digitalizar las fotos
ejercitar mi paciencia
acarrear niños a la vuelta del colegio
calmar una tristeza
reír a carcajadas
disfrutar del rió marrón
sentirme en casa en esta ciudad
rodearme de abrazos de familia
respetar las diferencias
pasar un mal trago
decorar cualquier rincón
disfrutar pasta frolas y tortas de 80 golpes
y a no perder la calma
Hemos compartido
mil complicidades
entre partos y piñatas de cumpleaños,
logros personales
decepciones, reconciliaciones
llantos varios, festejos grandes
migraciones, bodas y mudanzas
el placer de la fotografía
la adicción a las carteras
la música y la revista el mueble
siempre rodeadas de los infaltables mates en el jardín
y alguna torta hecha por Estela
Sus hijos y los míos que han peleado como hermanos
ahora vuelven juntos del colegio
los dos Franciscos, Cata, BautiBra, Sofi, Pedro y Mía
adornan nuestras vidas
y nuestros portarretratos
adivina cuando la necesito
algunas veces creo que no es de este planeta
y temo
que se eleve volando
como “Remedios la bella” de García Marquez
mientras doblamos los manteles
en el patio
menos mal que Concepción del Uruguay
queda lejos de Macondo








